Es necesaria la lucha revolucionaria desde todos los ámbitos, así como lo es el arte. Es por ello que denunciar las injusticias sociales es nuestro deber como revolucionarios, no importa su expresión, sino su contenido. Luchamos por el feminismo, el antifascismo y el anticapitalismo. "El millor homenatge, la victòria."
viernes, 16 de octubre de 2015
Sobre el blog
jueves, 1 de octubre de 2015
Crítica al transfeminismo
El transfeminismo es una corriente de la Tercera Ola del Feminismo, surgida en los años 90, a raíz de los disturbios de Stonewall, que no se centra sólo en la búsqueda de igualdad de las mujeres cisgénero, sino que al mismo tiempo que lucha contra el heteropatriarcado lucha contra el binarismo de género tradicional europeo. (más info aquí). Es decir, el transfeminismo, es una lucha interseccional que quiere la destrucción de todo tipo de opresión, desde el machismo, a la transfobia, pasando por la GSRDIfobia (géneros, sexualidades, romances diversos + intersex, es decir, lo que es conocido socialmente como homofobia), el capacitismo, racismo, etc.
Según la teoría transfem, existen dos tipos de personas: las personas cisgénero y las
personas transgénero.
Una persona cisgénero o cis, es aquella persona cuyo género corresponde al que la sociedad le asignó al nacer dependiendo del tipo de genital que tuviera. Por ejemplo, la sociedad asigna a los bebés humanos con vagina de "niñas" y a los bebés humanos con pene de "niños". Si tienes vagina y eres mujer, eres por tanto, cis.
Una persona transgénero o trans, por contra, es aquella persona cuyo género no corresponde al que la sociedad le asignó al nacer. Por ejemplo, una mujer a la cual, por su genital, asignaron hombre al nacer.
Las personas cis tienen una serie de privilegios que las personas trans, no tienen. Se crea entonces un sistema de desigualdad, de opresión de género, por parte de los cis, respecto a los trans. De la misma forma que la mujer sufre opresión por parte de los hombres, o las personas negras/no-occidentales de las personas blancas/occidentales, los trans, reciben opresión por parte de los cis.
Desde un punto de vista occidental, a lo largo de la historia, se han establecido dos géneros binarios en construcción al sexo biológico.
¿Qué es el sexo biológico?
El sexo biológico es el conjunto de órganos sexuales (internos y externos), cromosomas y hormonas del individuo.
Según la sociedad occidental, la persona cuyo sexo biológico corresponda a tener niveles relativamente más altos de testosterona que estimularán el desarrollo del pene y los testículos, la agravación de la voz y el crecimiento de vello facial en la pubertad, y una serie de otros marcadores fisiológicos, será un hombre. Por otra parte, la persona cuyo sexo biológico corresponda a tener niveles relativamente más altos de estrógenos que estimularán el desarrollo de la vulva, vagina, ovarios, útero, pechos, y una serie de otros marcadores fisiológicos, será una mujer. (Más info aquí). También existen personas intersexuales, son aquellas que presentan conjuntamente lo mencionado anteriormente y que en nuestra sociedad son mutilados para que cumplan con las normas establecidas. Lo que en animales no-humanos, se clasifica como machos, hembras y hermafroditas. Los seres humanos, en este aspecto, somos iguales a los animales-no humanos. También se nos clasifica como machos y hembras (e intersexual), sin embargo, los seres humanos, tenemos algo que los no-humanos no: el género.
¿Qué es el género?
El género es una herramienta de poder que impone de forma rígida, violenta y jerarquizada las categorías de hombre/mujer y masculino/femenino con el fin de producir cuerpos que se adapten al orden social establecido (http://www.feministas.org/IMG/pdf/no_binarismos_Miriam_Miquel.pdf). Es decir, el género en si, oprime. El género, por tanto, es una construcción social, establecida en la historia y la cultura de la sociedad. Por ello, los animales no-humanos no tienen género. Dicha construcción social, se ha construido al rededor del sexo biológico de cada individuo, por ello, el término "macho" que proviene del latín masculus, equivalente al andros girego, significa hombre. Del mismo modo el término "hembra" del latín femina equivalente al ginayka griego, significa mujer. Además, a cada género/sexo, se le asignan una serie de comportamientos, actitudes, vestimentas, etc, los conocidos roles de género. A cada uno, se le asigna un rol diferente, que varia en cada contexto histórico y cultural o contexto geográfico pero que su esencia se mantiene: Los hombres son el género dominante y fuerte; las mujeres, son el género débil y sumiso, dicho de otra forma, las personas cuyo sexo biológico es macho, han de ser dominantes y fuertes; las personas cuyo sexo biológico es hembra, han de ser débiles y sumisas.
Sin embargo, como hemos visto, sexo y género, no son lo mismo. Es entonces cuando aparecen personas que discrepan totalmente de los roles de género asignados a su sexo y se sienten identificados con otro género distinto al que la sociedad asocia a su sexo. Es aquí cuando alguien es trans.
El transfeminismo, va más allá de esto. Según esta teoría, no existen solo dos géneros, sino que existen una infinidad de géneros, concretamente, uno por cada ser humano existente.
jueves, 17 de septiembre de 2015
Irene
Desde el momento en que la vi, la reconocí de inmediato. Solo sabía su nombre, Irene. No sabía su edad y ella ni siquiera sabía de mi existencia. Era bella y hermosa, Irene.
Supe que era ella. La deseaba, me atraía, la necesitaba y sobre todo, la quería.
Había buscado durante años alguien que me llenara, nunca me fue posible. Era inalcanzable la felicidad. No se puede ser feliz en un mundo de injusticias.
También es cierto eso que dicen que no necesitas pareja para ser feliz. Pero yo no lo era. Ni nadie lo era. Vivíamos en la era de la hipocresía y la falsedad, en un mundo donde aparentar importa más que ser. Estaba tan sobrevalorada la felicidad... Si todo el mundo hablaba de lo feliz que eran, con o sin sus parejas, si realmente todos fueran felices, la felicidad sería un tema banal, algo cuotidiano en nuestras vidas.
Los seres humanos tendemos a banalizar y convertir como normal, algo que tiempo atrás nos pareció alucinante. Y es lógico, ¿no? Si algo le ocurre a todo el mundo, no tiene nada de extraordinario, pasa a ser rutina, como el café de las mañanas.
Sin embargo, la felicidad ahí estaba, como logro principal en la vida que todos decían alcanzar y nadie conseguía. Les encantaba aparentar ser felices, porque en el fondo, deseaban serlo, y que su vecino -aparentemente- lo fuera, les repateaba. Ellos querían ser felices también. "¿Por qué no lo merezco? ¿Por qué no soy feliz si soy buena persona?" se preguntaban.
¿Cómo iban a ser felices si ni siquiera la conocían? Mi querida, Irene. Irene era la fórmula de la felicidad. Me volvía loca si no la tenía, me volvía loca no haberla tenido nunca, y me vuelve loca saber que nunca la tendré. Que siempre será libre, y yo no. Que tampoco seré feliz, porque no soy libre. Y no soy libre porque no te tengo.
Todos queremos ser libres. Pero nuestro miedo a serlo es mucho mayor que nuestro deseo. Nos autoegañamos al pensar que somos libres, nos consolamos con ello. Igual que nos autoengañamos con la felicidad. Y es que a fin de cuentas, ser libre, es ser feliz.
Y seguiré esclava infeliz, añorando tu dulce rostro, sintiéndote cerca, mi dulce Irene, hasta que supere mis miedos, y me quedaré susurrando tu bonito nombre, Irene.
Y es que, Libertad, que bonito nombre tienes.
lunes, 31 de agosto de 2015
Dulce infierno
Estaba inerte, mi piel, a oscuras, ya no sentía. Me había quedado vacía, no recordaba ni la luz del sol.
El sonido de tu voz me erizó la piel, que seguía triste, incolora y llorosa.
Un beso de buenas noches, una caracia en la espalda, un arañazo en el alma.
Las estrellas invisibles de mi cielo, tus ojos dilatados, tus gemidos, los míos.
Había dejado de llorar, era ahora el sudor quien me bañaba, eran tus dedos quienes me mojaban.
Hasta lo más profundo de mi corazón. Por cada roce aparecía un nuevo color. La luz de la luna entraba por mi ventana, a trasluz te observaba.
Ya no estaba vacía. Ardíame la vida, aquello era lo más parecido al infierno. Al dulce infierno.
miércoles, 19 de agosto de 2015
Sóc jo, la meua revolució
"Saps? Hi ha lluites que es perden i altres que es guanyen. La meua lluita la vaig guanyar, encara que de vegades tinc la sensació de que no és així, que algú està tractant de fer un cop d'Estat, per tornar a la situació anterior: als malsomnis, la desigualtat, la injusticia, el totalitarisme, la sang.
Fa uns anys jo era una jove normal. En tenia 15 anys. Com tota jove de 15 anys, tenia els meus defectes i complexos, que governaven el meu cos des de feia anys. Em tenien sotmesa a ells. Tot el que feia havia de passar abans per la seua aprobació. I aixina estava, com tota dictadura, la censura era tema del dia tots els dies, i no podia fer quasi res. Passava els dies plorant, tractant d'allunyarme d'ells, pero sempre apareixien, per castigar-me, per sofrir encara més. La repressió era molt dura.
A poc a poc, vaig començar a prendre conciència. Als moments difícils, s'ha de ser forts. La meua situació era inacceptable. No podia permetre'm viure en un infern com aquell.
M'agradava molt parlar de revolucions. Era el meu somni ser rebel. Això fou encara més dur. Sense adonar-me'n em vaig convertir en una revolucionària i això no li agrada al règim. La meua nova condició va significar un augment de la repressió. Eren continus els plors, les ferides, el maltractament psicològic, el no menjar, no vore la llum del sol. La contradicció que suposava ser revolucionària i viure en aquella situació em consumia, fet que em causava encara més malestar.
Sabia que no podia continuar així. Calia derrocar el sistema totalitari, calia eliminar la seua ideologia, calia expulsar tot ser relacionat amb la dictadura dels complexos i els defectes.
Va ser pel Maig del 2013, quan l'esclat es va produir. Havia començat la meua revolució.
Més valent que mai, vaig encararme directament amb el problema: els complexos. Vaig espantar-los i tirar-los fora de la meua terra, el meu cos. Jo sóc l'única que pot gobernar-se. El tenia claríssim: complexos mai més!
En canvi, la revolució no va tindre un èxtit rotund. Va esclatar una guerra civil. Una guerra que sabia havia de guanyar i que guanyaria, però també sabia que anava a ser dura i que es podria allargar.
Al principi perdía les batalles, el vàndol contrari continuava amb la repressió: era mirar-me a l'espill i plorar.
No vaig perdre els ànims, i això va ser molt important per guanyar la guerra. Vaig començar a investigar la manera de guanyar. Aixina em va aparèixer el feminisme. El meu aliat per sempre. Ara em tocava a mí: vaig començar a guanyar les batalles.
La primera batalla que vaig guanyar, va ser la d'entendre que la bellesa és subjectiva, i que només un cos és bonic si la seua persona el veu bonic. La segona batalla que guanyí fou quan vaig descobrir que les persones tenen tendència a fer feliços a les persones que estimen i els importen. Jo volia ser feliç. Vaig entendre que la persona més important de la meua vida era jo, i per tant, m'havia d'estimar. A soles així seria feliç, i sent feliç, guanyaria la guerra.
I això vaig fer. La vaig guanyar. Tots els atacs dels complexos eren inútils ja contra la meua armadura de felicitat i bellesa subjectiva. Per fi ho havia aconseguit, la meua revolució, havia triomfat. I jo, valenta i forta, havia pogut.
Han passat ja dos d'anys d'allò i encara que la felicitat haja desaparegut, em governe com puc i com aguante, però el faig jo, amb la ajuda sempre del feminisme. Tot i que de tant en tant els complexos tracten de reconquestar el meu cervell, a base de colps d'Estat, són ràpidament controlats i reduits. Ja ningú mai més em dirà que fer, ningú més llevat de mi.
La revolució la vaig fer jo, i la guerra la vaig guanyar. I això mai m'ho podràn llevar. No tornaré als anys obscurs de la repressió, no més plors, no més odi, no més fàstic. Mai més. Aquesta lluita ja la he guanyada."

